Tema
Alfonso nos cuenta su proceso de duelo tras la pérdida de su madre Rosa por cáncer de páncreas a través de su mundo alegórico de «monstruos».
Puntos fuertes
Una vez más, Alfonso nos abre las puertas de su «mundo monstruoso» (ya presentado en sus obras anteriores, como Monstruosa-mente) para, a su vez, volver a abrirse a nosotros en este viaje de autoentendimiento y superación. Rosa es un homenaje a su madre, pero también a la vida a través de la pérdida y la muerte.
El autor vuelve a demostrar su gran sensibilidad y capacidad artística a través de esta obra en la que todo parece estar delicadamente decidido e intencionado. Desde los colores de sus páginas, donde el rosa es el protagonista, hasta la maquetación, composición y presentación de sus viñetas. Muchas de sus páginas podrían ser presentadas como ilustración independiente y colgadas en un cuadro sin que a nadie le resultase extraño. De la misma manera, podría haber extraído varias frases para el recuerdo, pero prefiero que el lector las vaya leyendo de la manera en la que se pensó al crear la obra.
El cómic comienza con una pequeña introducción que nos pone en contexto, «porque todas las historias deben tener un principio, aunque esta comience con un final». Su primer capítulo repasa de manera melancólica esos sentimientos que inundaban la mente de Alfonso antes del fallecimiento de su madre. El predominante miedo deja paso a sentimientos y situaciones de ambivalencia donde el dolor y el amor se dan la mano. Un sentimiento de querer guardar para siempre algo que sabes que vas a perder.
Tras el fallecimiento llega el vacío y, con él, un nuevo «monstruo» llega a la vida de Alfonso.
El autor nos presenta su proceso de duelo de la mejor manera que sabe hacer. Acompañaremos a Alfonso para entender quién es ese nuevo «monstruo» cambiante, qué quiere, qué hace ahí, en un viaje de introspección donde una sucesión de brillantes símiles, metáforas y preciosas ilustraciones se sucede sin que lo narrativo quede opacado, más bien todo lo contrario. Los poderosos mensajes de la obra brillan con más fuerza gracias a todo el conjunto.
Como no podía ser de otra manera, el autor vuelca todo su ser en la obra, no solo por lo que cuenta, sino también por cómo lo cuenta. No esconde sus gustos e influencias, y así aparecen en referencias y pequeños detalles de su habitación pero también en la manera de crear y contar. La cultura japonesa, lo kawaii, el cine, el mundo de la animación, y más concretamente en lo referente a Estudio Ghibli (ese primer estadio del nuevo monstruo nos recordará inevitablemente a los susuwataris, esas pequeñas motas de polvo con ojitos que aparecieron en películas como Mi vecino Totoro) han acompañado a Alfonso a lo largo de su vida, lo han construido, como tantas otras cosas, y se percibe en su arte sin que deje de ser más personal por ello.
Rosa es otra preciosa, emocionante e indispensable obra en el personal «universo de monstruos» de Alfonso.
Por qué es medicina gráfica
El cáncer de páncreas aparece en la obra, pero no es el protagonista. Podría haber sido cualquier otra enfermedad y el mensaje no hubiese cambiado. El autoentendimiento en el proceso de duelo es el eje central de este cómic. Un camino hacia la «superación» (si una pérdida así llega a superarse del todo alguna vez) donde se suceden y se intercambian las dudas, el miedo, la esperanza, el vacío, la ira, la culpa, la apatía, el desconsuelo, la aceptación…
Rosa no solo es una obra preciosa en sí misma, sino que puede ayudarnos a entender mejor el proceso de duelo, incluyendo el duelo anticipado. Sabiendo que cada persona vive estos procesos de manera diferente, la obra puede acompañar a personas que hayan pasado o estén pasando por una situación similar, a entender y entenderse, a profesionales sanitarios a empatizar con ellos y ayudarnos a acompañar y apoyar a estas personas de una mejor manera.
Premios y enlaces de interés
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