Tema
Rompeolas nos presenta a Cris, una mujer que trabaja en un cine al que entra a trabajar un nuevo compañero. Conecta muy bien con él y se hacen buenos amigos hasta que un día empieza a faltar al trabajo y descubre que padece un trastorno límite de la personalidad.
Puntos fuertes
El punto más llamativo, pero que a la vez aporta más valor a la obra, es su estructura narrativa. La primera mitad está contada como cualquier otro slice-of-life: una mujer con una vida rutinaria y gris, que encuentra en el nuevo compañero un cambio, alguien con el que se lleva bien y pueden salir a hacer cosas juntos. Dan llega tarde algún día, tiene una relación extraña con una ex-pareja y su hermano escribe a Cris para pedirle que interceda en un préstamo pendiente… pero es un tipo normal. Sin embargo, a mitad de la obra descubrimos la enfermedad, la cual llega a irse un poco de las manos.
Ese esfuerzo por mostrar una primera mitad de la obra de ese modo pretende normalizar la enfermedad, dejar muy claro que no es un impedimento para poder llevar un trabajo adelante y relacionarse con otras personas, con anécdotas puntuales que podrían confundirse como excentricidades sin llegar a pensar en ninguna patología. En ese comienzo se hace hincapié en presentar a la protagonista, dejar patente su vocación social (estudió trabajo social) y mostrarla como una mujer empática, buena compañera. Es solitaria y la novedad que encuentra en Dan la anima y produce un cambio en su vida.
Resulta un reflejo muy interesante de la dificultad para un cuidador ocasional. La protagonista intenta ayudar a Dan pero se encuentra en una situación complicada, entre su amigo y la familia, sin tener nada claro cómo puede ayudarle mejor.
Algo que resultará bastante llamativo como patografía gráfica sobre salud mental es su absoluta ausencia de metáforas gráficas. Está realizada con un estilo sencillo, a rotulador, de trazos gruesos y escasos detalles, pero no contiene una sola metáfora en sus 164 páginas.
Por qué es medicina gráfica
Rompeolas muestra un caso de trastorno límite de la personalidad. Lo muestra como una persona capaz de integrarse con normalidad en la sociedad al que solo una desestabilización por culpa de una relación emocional y un abandono del tratamiento lleva a una situación médica compleja.
Vemos cómo esa desestabilización lleva a un intento de autolisis, que él oculta como un accidente al combinar alcohol y tilda de mero despiste.
Probablemente uno de los puntos más ricos como medicina gráfica es el mostrar la dificultad para esa cuidadora ocasional, una protagonista que, a pesar de su formación como trabajadora social, se encuentra desbordada por no saber ayudarle. Se ve en una encrucijada entre la fidelidad al amigo y la colaboración con su familia para ayudarle a tratarse.
