Tema
Anna es una chica adolescente con un trastorno por ansiedad generalizada que acaba de recibir un nuevo tratamiento farmacológico temporal pero presenta serias dificultades para acudir a estudiar al Instituto. Un día coincide con un chico que la acompaña y encuentra en él una rutina que la ayuda a acudir más tranquila. Toma confianza con él y un día el chico le propone irse con su furgoneta de excursión. Pura locura se centra en ese viaje, donde Anna tendrá que hacer un importante esfuerzo por salir de su zona de confort.
Puntos fuertes
La obra está contada en primera persona, lo cual nos permite empatizar con su protagonista y vivir de primera mano los miedos e inquietudes que le impiden avanzar en su día a día. Igualmente nos permite ver sus esfuerzos, algo que considero fundamental en obras de este tipo. Aquí los avances en el control de sus síntomas tienen justificación por su actitud de predisposición hacia la mejoría, así como cumplir con la medicación pautada y la importancia del apoyo familiar o social.
Como la gran mayoría de obras acerca de salud mental, cuenta con efectivas metáforas gráficas que ayudan a comprender mejor esas barreras frecuentes y diarias que experimenta Anna en su día a día. Así, podemos encontrar las que son de tipo sensaciones: asfixiada como si un cinturón te apretase el cuerpo, helada y paralizada como una ducha fría…; de uso de vacíos en la página para remarcar cuando se siente muy empequeñecida, o apartada del resto de su entorno; y de cómo la viñeta la absorbe, con textos de gran tamaño que la abruman.
Pero lo más efectivo que tiene, desde un punto de vista narrativo, es el aprovechamiento del color. La obra está planteada como un bitono, pero no es continuo, sino que ese bitono va cambiando a medida que ella se encuentra más o menos nerviosa. Así, cuando está tranquila las viñetas tienen un tono verde suave, pero si empieza a tensarse es sustituido por un morado, y si entra ya en fase de ansiedad paralizante el tono elegido es un rojo saturado que transmite tensión. Es muy efectivo porque al estar contada en primera persona, vamos viendo cómo cambia su ánimo, aunque lo que estemos viendo sean escenas que no tienen por qué mostrar nada estresante o importante.
El dibujo utiliza un estilo sencillo, con una economía de los fondos cuando se busca una narrativa más ágil, mientras que el nivel de detalle aumenta, retrasando a su vez la velocidad de lectura, cuando nos quieren mostrar la dificultad para avanzar.
Por qué es medicina gráfica
Pura locura muestra de una manera sencilla y con metáforas muy efectivas el día a día de una joven con un trastorno de ansiedad y crisis de pánico. Comparte con otras obras sobre salud mental el aprovechamiento de las metáforas gráficas, pero destaca por algo que no es frecuente ver en este tipo de obras, y es el esfuerzo que tiene que realizar su protagonista para curarse, para conseguir que la enfermedad no sea algo que le dificulte en su vida diaria. No siempre ese esfuerzo tiene un papel tan relevante y, aunque queda patente la importancia de otros factores como el apoyo familiar y social, y la ayuda de la medicación, es imprescindible el esfuerzo por avanzar y no dejar que los síntomas te dominen.
Aunque resulte un poco spoiler, el chico que acompaña a Anna padece una esquizofrenia (no precisa de qué tipo), y resulta muy útil para evidenciar que son enfermedades que no necesariamente estigmatizan a los que la padecen, pudiendo llevar vidas con relativa normalidad que hacen la enfermedad casi indetectable.
Es una obra apta para clubes de lectura y me atrevería a decir que también para pacientes, si van acompañadas de una lectura crítica, o un comentario/debate para poner de relieve los aspectos positivos y el citado esfuerzo por mejorar sin dejar de reconocer la dificultad que ello puede conllevar.
