Tema
No te olvides de las enfermedades olvidadas. Humor gráfico contra el olvido es una obra colectiva nacida con una vocación tan sencilla como necesaria: llamar la atención sobre aquellas enfermedades que afectan a millones de personas en todo el mundo y que, sin embargo, permanecen fuera de los focos mediáticos, de las prioridades políticas y, en demasiadas ocasiones, de la investigación biomédica.
A través de textos breves firmados por investigadores, profesionales sanitarios, pacientes, escritores y divulgadores, y, muy especialmente, a través de la obra de los humoristas gráficos, el libro acerca al lector a la realidad de las enfermedades tropicales desatendidas, patologías que comparten un mismo problema: la invisibilidad. La obra combina divulgación científica, testimonio personal y reflexión ética con una amplia selección de viñetas e ilustraciones alegóricas (un total de 46, reproducidas en color y a página completa) que convierten conceptos complejos en mensajes directos, accesibles y profundamente humanos. No se trata, por tanto, de un libro ilustrado, sino de una recopilación de viñetas que giran, todas ellas, en torno a las enfermedades tropicales desatendidas, también llamadas «enfermedades olvidadas» (que no es un concepto coincidente con el de enfermedades raras), acompañadas de una serie de textos breves que ayudan al lector a entender el contexto. Los humoristas gráficos y viñetistas que han aportado su obra (a razón de una o dos por cabeza) son (con una ilustración de Forges en la portada) Adán, Alba Blasco, Andrea Arroyo, Art Molero, David Vela, de Frutos, de Isusi, Elena Ospina, Eneko, Falcó, Faro, Feggo, Gretta Con Ganas, Idígoras y Pachi, Javirroyo, Jordi Duró, Julio Rey, Junco, Kemchs, Lady Desidia, Malagón, Moro, Nani, Napi, Occimorons, Paco Alcázar, Pedro Oyarbide, Peridis, Puebla, PxMolina, Ramiro, René Merino, Ricardo, Riki Blanco, Sendra, Sintes y Turcios.
Lejos de adoptar un tono victimista, el libro reivindica (de forma explícita) la capacidad del humor para denunciar injusticias, despertar conciencias y acercar la ciencia a la ciudadanía. El resultado es una obra coral que habla de salud global, desigualdad, investigación y solidaridad, pero sobre todo de sufrimiento.
Puntos fuertes
Uno de los principales valores de No te olvides de las enfermedades olvidadas es precisamente su carácter colectivo. El libro reúne voces muy distintas que convergen en una misma causa. En sus páginas encontramos investigadores de referencia internacional, testimonios de personas afectadas, profesionales de distintos ámbitos sanitarios, divulgadores, y muy especialmente, creadores gráficos que ponen su talento al servicio de un objetivo común. La sensación que transmite el conjunto es la de un auténtico proyecto colaborativo, construido desde el compromiso y la generosidad.
Otro de sus grandes aciertos es la convivencia equilibrada entre rigor científico y accesibilidad. Los textos consiguen explicar problemas complejos relacionados con la salud global sin perder cercanía ni humanidad. El lector comprende rápidamente que las enfermedades olvidadas no lo son por falta de relevancia sanitaria, sino porque afectan principalmente a poblaciones vulnerables, con escasa capacidad de influencia económica o política.
La dimensión gráfica constituye, lógicamente, el núcleo de la obra. Las ilustraciones no funcionan como simples acompañamientos decorativos, sino como auténticos argumentos visuales. Algunas recurren a la ironía, otras a la ternura y otras a la denuncia directa, pero todas contribuyen a reforzar el mensaje central del libro. Especialmente eficaces resultan las imágenes que representan la invisibilidad del sufrimiento, la desigual distribución de los recursos sanitarios o la subordinación de determinadas líneas de investigación a criterios de rentabilidad.
Encontramos metáforas visuales especialmente eficaces:
– un iceberg donde las enfermedades olvidadas permanecen ocultas bajo la superficie;
– un lacito atado en un dedo como recurso para no olvidar;
– el faro que alumbra «lo que está a oscuras»;
– el dibujante haciendo reales mediante su dibujo los recursos humanos y técnicos necesarios para la asistencia, o tendiendo la mano desde una balsa construida con lápices de colores a la víctima que se ahoga;
– las referencias a la falta de financiación para la investigación, mediante la representación de un microscopio que sólo funciona si se le inserta moneda.
Aunque algunas imágenes recurren al humor, muchas funcionan más como alegorías o denuncias visuales. El resultado se aproxima en ocasiones al ensayo gráfico y al cartel social.
Y en este punto resulta imprescindible detenerse en la figura de Forges, cuya presencia atraviesa buena parte de la obra desde su misma portada. El libro incorpora un emotivo homenaje a Antonio Fraguas y a su legado humanista a través de los textos de Tomás Gallego y Adriana Mosquera (Nani), y de la contribución de numerosos humoristas gráficos que, de una u otra manera, dialogan con su forma de entender el humor. La idea misma de «no olvidarse» de quienes quedan al margen conecta profundamente con la trayectoria de Forges, siempre atento a los más vulnerables y convencido de que una viñeta podía ser una poderosa herramienta de conciencia social.
El volumen se convierte así también en una celebración del humor gráfico como forma de compromiso cívico. La participación de autores de estilos muy diversos demuestra la extraordinaria capacidad del dibujo para comunicar cuestiones sanitarias, emocionales y sociales que a veces resultan difíciles de transmitir mediante datos o discursos académicos. El lector termina la obra con la sensación de haber aprendido, pero también de haber sido interpelado.
Por qué es medicina gráfica
La pregunta que encabeza este epígrafe ha sido respondida de forma amplia en los párrafos precedentes: esta obra es Medicina Gráfica porque utiliza imágenes y humor gráfico para abordar cuestiones de salud desde una perspectiva profundamente humana. No te olvides de las enfermedades olvidadas no pretende explicar enfermedades mediante esquemas clínicos ni sustituir los textos científicos. Su objetivo es otro: hacer visible lo que suele permanecer oculto.
Las viñetas transforman estadísticas en historias, convierten conceptos abstractos en experiencias comprensibles y permiten reflexionar sobre desigualdad, sufrimiento, investigación y solidaridad mediante recursos visuales accesibles para cualquier lector.
El resultado es una obra que demuestra que el humor gráfico puede ser mucho más que entretenimiento, pues se convierte aquí en una forma de denuncia y una herramienta para la sensibilización colectiva.
No te olvides de las enfermedades olvidadas es un libro pequeño en formato, pero ambicioso en propósito. Combina divulgación, arte y compromiso social para recordarnos que las enfermedades olvidadas siguen existiendo porque existen también personas olvidadas.
Su mayor acierto consiste en no apelar únicamente a la compasión, sino también a la responsabilidad. Al cerrar sus páginas, el lector comprende que la salud global no es un problema lejano, sino una cuestión que nos incumbe a todos. Y precisamente por eso, como insiste el libro una y otra vez, conviene no olvidarlo.
Premios y enlaces de interés
Para conocer más sobre las enfermedades olvidadas se puede consultar este enlace.
En Youtube puede encontrarse un corto documental sobre este libro, creado por el ISGlobal, que destaca la fuerza del humor para crear conciencia social:
El Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) es un centro de investigación y traslación dedicado a la salud global; tiene página web.
Si quieres conocer más sobre la figura de Antonio Fraguas de Pablo («Forges») y su obra, puedes acceder a su página web oficial.
